Recuerdo que cuando iba en primaria, exactamente en tercer grado. Tenía un profesor que me daba mucho miedo, ya que este profesor solía hacer mucho hincapié en mis errores, no voy a profundizar mucho sobre el profesor, quiero enfocarme en mis pensamientos de aquel niño de tercer grado de primaria. Mi miedo era tanto que en mi mente solo reinaba la frase " Di que estas enfermo y que no puedes ir ", cada día era la misma historia. Era tan fuerte y frecuente este pensamiento, que hacía que me diera un dolor muy fuerte en el estómago cada mañana. Me hubiese gustado que terminara, al menos hasta el tercer año, pero mi problema siguió hasta finalizar la primaria. Durante la secundaria (Séptimo grado a noveno grado), cursé de manera vespertina mis estudios, por lo que mi mente no recordaba la sensación de levantarse temprano, tomar mis libros y recordar aquel tercer grado. Pero una vez comenzando la preparatoria, comenzó aquel problema que me había estado siguiendo en la primaria y...